miércoles, 22 de octubre de 2014

Para mi más grande amigo

Hoy parece eterna la mañana, intento sonreír y las lágrimas no tardan en aparecer. Cae una gota de agua entre mis manos, la lluvia está cercana, habrá que huir. Pero hoy no quiero huir, hoy quiero estar cerca de ti. Aun así, voy a correr, y que me alcance la lluvia, y que me empape todita, pues ya empapada,
nadie notará mi llanto.

He dejado de correr, no ha dejado de llover, no he dejado de llorar. El día aun no termina, y ya mis fuerzas son escasas.
Cierto que el cielo gris hoy tiene tantas heridas hoy sangra, y me acompaña en este dolor, en tu ausencia. Veo tu rostro dibujado en el cielo gris, desapareces al instante. Estoy aquí empapada, esperando por ti.


Normalistas desaparecidos en Ayotzinapan 2014

Recuerdo aquel día cuando le dije: vete hijo, vete a estudiar a la Normal Rural de Ayotzinapan; Adán sacó su ficha, hizo el examen, se había quedado. El jueves 25 de septiembre del 2014, me dijo que viernes 26 saldría a botear; el viernes a las 09:30 de la mañana Adán le habló a mi sobrino y le dijo: Mandanos a los compañeros porque los policías nos vienen correteando; al siguiente día se comenzó la búsqueda, fuimos a los hospitales de Iguala, ahí encontramos a varios compañeros de mi hijo, compañeros heridos. Nuestros hijos no estaban. Algunos muchachos nos dijeron que vieron como subieron a muchos muchachos a las patrullas.
Ya a casi un mes, no nos resuelven, no nos dan solución, nosotros los padres de familia sabemos que están vivos; nos han dicho que encontraron fosas con muchos cuerpos dentro, nos dicen que posiblemente estarían ahí nuestros muchachos, pero no les creemos, como padres sentimos que están vivos. Yo he venido a la villa de Guadalupe a pedirle a la virgen me ayude a encontrar a mis hijos, y le he dicho que si alguien los tiene, que se compadezca de ellos, que su corazón sea blando y los dejen ir. 
De las primeras cinco fosas encontradas con los 28 cuerpos encontrados, el gobernador asegura que son nuestros muchachos, no creemos en ellos, no nos dan pruebas; nos han informado que han capturado a 50 culpables, ya están detenidos, pero de todos ellos no ha salido alguna información. Para nosotros los muchachos no están muertos, se los llevaron vivos, así que los queremos de regreso. 
Mi sobrino está desaparecido, queremos que nos lo entreguen... su nombre es Abel García Hernández. Es lamentable lo que sucede, el gobierno dice lo que no es, hay tantas cosas que ocultan. 
¡Ahora sí, a mi no me importa que me lleve la chingada! lo diré frente a ustedes, el gobernador Aguirre, me ofreció dinero, mucho dinero para que yo me calle, para que deje de buscar a mi hijo, y a mi me vale madres lo que el diga, yo lo que quiero es ver a mi hijo, aunque después de decirlo ante ustedes a mi me desaparezcan.
Tal parece que en el estado de Guerrero, hay una fosa con cuerpos desconocidos bajo tus pies. ¿Hasta cuándo y cuánto estamos dispuestos a soportar? ¿cómo ayudar? ¿por qué ayudar, por qué indignarse? ¿por qué esa sensación, ese escalofrío?

lunes, 20 de octubre de 2014

Es momento de comer

Los papeles se han invertido, no estoy feliz por ello. He escuchado atentamente tus palabras, el discurso fue bueno, no encontré erratas en cuanto a concordancia. El tono de tu voz me ha parecido algo exaltado, no lo creo tan necesario, podemos repetirlo si no te molesta, hay tiempo de sobra; antes has de saber que ninguno de los dos hemos hemos probado bocado desde hace un poco más de un par de días, recuerda lo último que sucedió la última vez que no comimos durante tres días, Thaís la bibliotecaria nos encontró en el estudio casi inconscientes, tu apenas y lograbas abrir los ojos; como muchos saben, y por mi la forma de vida que he llevado, yo estaba un poco más consiente, aunque a decir verdad a Thaís no la reconocía. Suspiro y recuerdo ese día, estuvimos a una letra de lograr el mejor discurso del año, la adrenalina nos motivaba. Ya más tarde y más recuperados llamamos a don Feyner, quien con tono de sarcasmo contestó enfadado diciendo: claro han enfermado; soltó una genuina carcajada y colgó. A final de cuentas el discurso le gustó, no hubo queja alguna. Date prisa vayamos por algo de comida, en el camino discutimos el énfasis de la represalia presente en el párrafo 16.  ¿Hace cuánto que no salimos? hoy sería el tercer día al parecer, la luz del sol parece cegadora, claro, tanto tiempo metidos en ese estudio, hasta ya había olvidado el olor de las calles a esta hora, había olvidado también que los modales de los jóvenes ya es escaso.  
Ahí van de nuevo las discusiones entre Arturo y Rebecca, pasemos en silencio y a prisa, si nos miran no dudaran en llamarnos para hacernos parte de su cotidiana discusión, y pidiéndonos que seamos los jueces para darle a uno de ellos la razón. ¡Que suerte! doña Mari aun tiene abierto su comedor.

sábado, 18 de octubre de 2014

Juego.

Camino lentamente, espero el cambio del semáforo. No lo puedo resistir, el miedo me invade, se apodera de mis entrañas. Las cosas no van bien, lo sé, qué debo hacer. Mientras camino pienso en ti, me asusta la idea de no verte, de no saber de ti. ¿Dónde estás? quiero saber de ti. Te has vuelto una necesidad incontrolable. Lo he pensado, es normal preocuparme por tu ausencia, el azar me ha elegido, la razón no la comprendo. No pretendo detenerte, las cosas pasan, aceptarlo cada día se vuelve más difícil y menos oportuno. Podría pasar que no vuelvas a mi, para ese entonces te habré olvidado, ¡no! el peligro está latente, aun sin ti. Las cosas no irán bien, ambos lo sabemos. Me he dedicado a recorrer todos los rincones de mi vida, me acompaña la soledad, y una que otra lágrima. Regresa a casa esta noche, estoy asustada, las pesadillas aparecen, los monstruos aparecen, llaman a mi puerta, siento como sus miradas recorren mi cuerpo, también están tristes, no entiendo. El juego se ha terminado, ha oscurecido, debo regresar.

viernes, 10 de octubre de 2014

Nervios en el metro a las 12:21.

Ella debe estar sintiendo como si estuviese ardiendo en llamas; él le habla de lo que ha sucedido con sus amigos; los ojos de la chica se cubren de lagrimas, está a punto de llorar y no lo hará, quizá sólo son los nervios, hace calor. El tranquilo sonríe a cada palabra que ella menciona, ella asiente con una disimulada sonrisa, aun sin saber por qué. El color de su rostro ya no coincide con el de su piel; entre el entrar y salir de la gente, la distancia que los separa es mínima. Ella saca un pañuelo de su bolso, la miro, se distrae, y con una leve sonrisa me dice adiós.

jueves, 9 de octubre de 2014

Pensamientos I

Hace unos días me pasó, fue algo nuevo para mi; en un principio las cosas parecían sin rumbo, sin un verdadero y único objetivo. Pronto el ambiente se tornó de un tono más cálido y de confianza. Ella me miraba en todo momento, pareciera que lo sabía, parecía que era la única que se daba cuenta de lo que sucedía. Las cosas no fueron más allá de lo que pude haber imaginado. Aun así, cuando menos lo imaginé, ya estaba escuchando los latidos de tu corazón que emanaban por todo tu cuerpo. Estaba nerviosa, estaba ansiosa, mi sangre parecía que hervía; me sonrojé lentamente, fue inevitable disimular. Tenía tu piel junto a la mía, tus ojos que se hacían uno con los mios, tu respirar lento y pausado sobre mi rostro, tus manos queriendo recorrer mi piel.
Ninguno quería separarse, era tan cómodo, tan peligroso. Estuvo cerca de suceder, suceder algo que sigo sin saber qué es. Fue entonces cuando me acurruqué en mis pensamientos, busqué una rápida respuesta, aun no la encuentro. Ahora mismo pienso en aquel momento, en lo efímero que fue y me pregunto ¿cuándo comenzó todo este vaivén de sensaciones? ¿en qué momento sucedió? Los nudos se entrelazan, se siente una felicidad inusual; y mi corazón, ese órgano tan potente tan sutil, se acelera, mientras mi respiración se hace lenta y un suspiro me invade cada vez que pienso en ti, que pienso en ella, que pienso en ambos, que no te tengo.

Recuerdas mis recuerdos

Y que tal si mejor soñamos juntos; es tarde ya, vamos, corramos a despedirnos del señor sol -agitados llegamos a orillas del mar- el sol se ha ido sin avisar, sólo algunos tenues colores a lo lejos se logran apreciar, la poca luz va desapareciendo, van diciéndonos adiós, el naranja que era fuego se desvanece detrás del mar; se abre paso la oscuridad; las olas del mar se alegran porque saben que la luna pronto llegará. Anda sentémonos; ¡Mira una estrella! es la primera de tantas esta noche.
¿Te has preguntado, por qué somos amigos tu y yo? yo pensé que quizá era porque siempre había escuchado tu voz. Y es que desde hace un tiempo atrás, te he soñado, unas veces bailando, otras pocas tomando café, y otras más simplemente apareces frente a mi y el silencio nos acompaña. Cuando estoy a solas en la habitación, te escucho, de inmediato te pienso y entonces apareces junto a mi cama sonriendo y comenzamos a hablar de nuestros encuentros,  recuerdas cuando corrimos juntos bajo la lluvia, pensamos en un principio que la lluvia sería pasajera, y en menos de lo que nos dimos cuenta, estábamos totalmente empapados, y comenzamos a titiritar de frío, uno en frente del otro, mi piel parecía de gallina; las gotas eran enormes y no me permitían ver tu rostro. Ahora que te tengo cerca muy cerca veo que eres diferente, aun así, no logro distinguir el color de tus ojos. Vamos, es la hora de despertar.